Por Patricia K. Thio
¿Qué tienen en común las linternas, las abejas y los clavos? Para los que pusieron el techo en una clínica de salud en México, mucho.
Del 16 al 20 de noviembre, un grupo de Students for International Mission Service [Estudiantes pro Servicio Misionero Internacional (SIMS)], ofreció sus servicios voluntarios para colocar el techo de la que pronto será una clínica de salud, cerca de Ensenada, México.
El edificio pertenece a la Iglesia Adventista de Maneadero. En la actualidad, SIMS usa las salas de las clases de escuela sabática de la iglesia para atender pacientes.
Como ahora no tenemos una clínica permanente, la atención médica que provee la Universidad de Loma Linda es limitada dijo Maxine Newell, coordinadora anterior de los viajes a México del SIMS. Durante los últimos dos años, SIMS ha estado ayudando a construir una clínica permanente para beneficiar al 60 por ciento de los habitantes de esa región, que no tienen medios para afrontar gastos médicos.
Las cosas marcharon muy bien, considerando que los obreros no eran especializados dijo sonriendo Buddy Keubler, monitor del Complejo Residencial Daniells. Sin embargo, apreciamos la experiencia de Greg Eiseman, que en el pasado trabajaba como especialista en poner techos.
Cinco personas clave participaron en la construcción: Buddy Keubler; Lynette Bates, monitora de mujeres; Richard Wright, cocinero del grupo SIMS; Greg Eiseman, estudiante de enfermería y Claudio Japas, estudiante de salud pública.
Millares de abejas zumbaban a nuestro alrededor dice Lynette Bates, allá no se puede comprar insecticida como aquí. ¿Entonces qué hicieron? Trataron de ahuyentarlas con humo, echando spray de cloro y repelente de cucarachas, sin lograr resultados.
Terminamos comprando repelente para abejas que olía a kerosene. Este apenas les habrá hecho doler la cabeza a las abejas explicó el Sr. Keubler. Para el domingo ya nos habíamos acostumbrado a ellas.
Era divertido ver trabajar a todos rodeados de una nube de abejas dijo sonriendo Lynette. Por suerte, las abejas picaron sólo a tres personas.
El sábado por la noche, el tamaño del grupo se triplicó. Los participantes en la clínica mensual de salud del SIMS, se presentaron para ayudar. Así que con la linterna en una mano y una teja en la otra, SIMS avanzó tanto esa noche, que el grupo de los cinco miembros originales terminó el techo a la mañana siguiente, mientras los demás asistían a la clínica.
Mi blanco era finalizarlo antes que lloviera explicó Martín Polycarpe, director del SIMS. Estamos agradecidos por los que vinieron varios días para terminarlo.
Lo más importante del viaje fue conocer a los alumnos desde un ángulo distinto expresó Lynette. Claudio y Greg estuvieron ayudando todo el tiempo y nos divirtieron mucho.
Tanto Lynette como Buddy desean comenzar un viaje misionero anual auspiciado por los diversos complejos residenciales de la universidad.
Fue un buen comienzo. Lo pasamos muy bien. Es una gran causa y queremos regresar dijo Buddy Keubler. El plan es volver a la clínica para seguir trabajando. A SIMS le gustaría tener instalaciones anexas a la clínica para alojar a los asistentes.
Da satisfacción poder ayudar a la gente a realizar sus sueños compartió Lynette. En cuanto a la clínica, las puertas se abrirán tan pronto como la pinten, instalen la plomería, y por supuesto, ahuyenten las abejas.